“La Palma Isla Atlántica” impulsa una nueva mirada al océano como eje de identidad, sostenibilidad y resiliencia insular

La Palma es una isla oceánica. Su clima, su biodiversidad, su paisaje y buena parte de su historia dependen directamente del Atlántico que la rodea. El océano no es solo un límite geográfico: es el sistema físico y ecológico que regula la vida en la isla.

El proyecto La Palma Isla Atlántica nace con el objetivo de visibilizar y poner en valor esta realidad, promoviendo la isla desde una perspectiva marina que destaque su extraordinaria biodiversidad y su potencial para impulsar modelos de desarrollo sostenible vinculados a la economía azul y al turismo responsable.

Esta iniciativa se desarrolla en un contexto global marcado por una profunda crisis ecosocial, caracterizada por el cambio climático, la pérdida acelerada de biodiversidad, la sobreexplotación de recursos naturales y la creciente vulnerabilidad de los territorios insulares. En este escenario, La Palma representa un territorio especialmente sensible, donde los límites ecológicos y las dinámicas sociales están estrechamente interconectados.

La dependencia estructural de la isla respecto al Océano Atlántico constituye un elemento central de su identidad y de su modelo socioeconómico. El océano regula el clima insular, influye en la disponibilidad hídrica, sustenta la actividad pesquera y marítima, condiciona el transporte y constituye un recurso fundamental para el turismo. Al mismo tiempo, alberga ecosistemas marinos de alto valor ecológico que forman parte del patrimonio natural de la isla.

Sin embargo, esta relación también implica una elevada exposición a los impactos del cambio climático, entre ellos la subida del nivel del mar, la acidificación oceánica, la alteración de corrientes marinas o el incremento de fenómenos extremos.

La fragilidad del territorio palmero se manifiesta en su condición insular, su relieve abrupto y la limitada disponibilidad de suelo y recursos. La reciente erupción del volcán Tajogaite (2021) puso de manifiesto esta vulnerabilidad, afectando a viviendas, infraestructuras, cultivos y a la estabilidad social y económica de la población. A ello se suman otros riesgos asociados al cambio climático, como los incendios forestales, las sequías o la presión creciente sobre los ecosistemas costeros.

Estas realidades influyen directamente en la vida de la sociedad palmera, generando desafíos como la pérdida de medios de vida, la incertidumbre económica o la fuerte dependencia del exterior para el abastecimiento de bienes y energía. Al mismo tiempo, están despertando una creciente conciencia colectiva sobre la necesidad de reforzar la resiliencia territorial y avanzar hacia modelos de desarrollo más equilibrados y sostenibles.

En este contexto, el proyecto se enmarca en el Programa MaB de la UNESCO y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con la Estrategia Canaria de Economía Azul. Asimismo, pone en valor el papel de la Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma, especialmente en su dimensión marina, ampliada en los últimos años, como herramienta institucional clave para impulsar procesos de transición ecológica en territorios insulares.

El eje central de la propuesta es la divulgación y sensibilización ambiental, partiendo de una idea fundamental: solo protegemos aquello que conocemos y valoramos. Por ello, la creación de contenidos audiovisuales busca acercar el medio marino a la ciudadanía y a quienes visitan la isla, generando conocimiento, vínculo emocional y compromiso con su conservación.

El proyecto contempla, entre otras acciones, la creación de un banco de imágenes submarinas de los ecosistemas marinos de La Palma, la producción de un video promocional bilingüe y la realización de cuatro piezas audiovisuales temáticas dedicadas a distintos hábitats marinos de la isla. Estos contenidos mostrarán también los procesos naturales de regeneración que se están produciendo en los nuevos deltas lávicos formados tras la erupción volcánica.

Asimismo, la iniciativa subraya la importancia de reforzar la relación entre sociedad y naturaleza, promoviendo modelos de desarrollo que fortalezcan la soberanía alimentaria, la gestión responsable del agua, el uso de energías renovables y el impulso de economías locales vinculadas al mar.

En definitiva, La Palma Isla Atlántica aspira a reforzar la identidad de la isla como territorio atlántico comprometido con la conservación del medio marino, la sostenibilidad y la construcción de un modelo socioeconómico resiliente. Un proceso que sitúa a la comunidad local en el centro de la transición ecológica y que reconoce, al mismo tiempo, la extraordinaria riqueza y la profunda fragilidad de los ecosistemas que sostienen la vida en la isla.

Este proyecto se desarrolla en el marco de actuaciones financiadas por el Organismo Autónomo Parques Nacionales, conforme al artículo 44 del Real Decreto-ley 20/2021, destinado a la recuperación de la isla de La Palma tras la erupción volcánica.